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miércoles, 18 de noviembre de 2020

BIZCOCHO DE CALABAZA ESPECIADO





Hoy os traigo otro bizcocho para ir aumentado la colección. 

Estamos en otoño y uno de los productos por excelencia de esta estación tan bonita, a mí es la que más me gusta, es la calabaza. 

Y para darle sabor y aroma lleva especias. Ni os imagináis lo rico que está y cómo huele la casa mientras lo estáis horneando.




Además como os he dicho otras veces, todos los bizcochos que llevan frutas quedan especialmente jugosos y tiernos. 

Yo lo he hecho en un molde nordic ware, que quedan preciosos. Son un vicio éstos moldes. Tengo cuatro y por mi los tendría todos jeje. Pero son caros. Lógicamente podéis hacerlo en un molde normal. Rico, va a estar igualmente rico.

Y no os hago esperar más. Nos vamos con la receta. 


INGREDIENTES






600 grs de calabaza en crudo (mirar consejos)

• 200 grs de azúcar mascabado o azúcar de caña

240 ml de aceite de oliva virgen extra, suave

3 huevos

 285 grs de harina de repostería

 2 cucharaditas (10 grs) de bicarbonato

• 1 cucharadita (5 grs) de canela molida

 1 cucharadita (5 grs) de nuez moscada

1/4 cucharadita (1,5 grs) de sal

1/4 cucharadita (1,5 grs) de clavo molido


ELABORACIÓN


Pelamos y limpiamos la calabaza partiéndola en trocitos. Podéis asarla en el horno, cocerla al vapor, o cómo lo hago yo para esta receta, en el microondas, tapada con film de cocina, a máxima potencia y a intervalos de diez minutos, hasta que esté blandita. 

La trituramos con una batidora o aplastamos bien con un tenedor y la pesamos. Tenemos que tener 425 grs de calabaza cocida, y ponemos en un colador para que escurra lo máximo de agua que pueda tener.

 Preparamos el molde. Lo untamos de mantequilla y después lo espolvoreamos de harina. Ponemos el molde boca abajo y sacudimos bien para eliminar el exceso. 




Precalentamos el horno a 175°, calor arriba y abajo.

Mezclamos en un bol los huevos con el azúcar y batimos con varillas eléctricas hasta que estén bien espumosos y doblen su volumen ( unos seis minutos) .

Añadimos el aceite y mezclamos un poco más, hasta que se integre. 

En un cuenco bien seco mezclamos la harina, el bicarbonato, la canela, la nuez moscada, la sal y el clavo y lo tamizamos todo. 




Vamos añadiendo a la mezcla de huevos, la mezcla de harinas poco a poco y alternando con la calabaza, en tres o cuatro veces. Vamos integrado de forma suave, con una espátula y movimientos envolventes para que no se bajen los huevos. 

Cuando tengamos la mezcla uniforme la volcamos en el molde. Damos unos golpecitos con el molde sobre la encimera, para evitar burbujas y metemos al horno entre 40 o 50 minutos. 




 Probamos si está hecho pinchando una aguja o brocheta en el centro. Si sale limpia, está. Sacamos del horno y dejamos enfriar unos diez minutos antes de desmoldar. 

 Desmoldamos y dejamos enfriar del todo sobre una rejilla. Cuando esté ya frío espolvoreamos azúcar glas con ayuda de un colador.  


CONSEJOS




Si queréis conocer más cosas sobre la calabaza y cuál es la mejor, tenéis toda la información Aquí

• Os he puesto que para obtener los 425 grs de calabaza ya cocida, necesitamos 600 grs cruda. Pero todo va a depender de la cantidad de agua que tenga la calabaza. Dependiendo de la clase que sea, pueden tener más o menos agua. Yo utilizo la cacahuete y con esas cantidades va bien.Si tenéis duda poner un poquito mas. La que sobre la podéis utilizar para una crema o unas tortitas. 

• El azúcar os he puesto mascabado porqué es el que más me gusta. Puede ser un azúcar de caña o panela. 

 Los 240 ml de aceite, si no tenéis nada para medir, pensar que un vaso de agua son 250 ml. Así que un pelin menos de un vaso. Si lo queréis pesar serían 220 grs. 

Y como digo siempre el tiempo de cocción depende mucho de cada horno. Tenéis que conocer el vuestro. 

Si aún no está cocido y veis que se tuesta mucho por arriba, tapar con un papel de aluminio. Pero nunca abráis el horno hasta que no hayan pasado 25 minutos o se os bajará el bizcocho.



sábado, 31 de octubre de 2020

         

                   ENSALADA DE REMOLACHA Y MANZANA CON SALSA DE YOGURT






Llevo casi un mes sin traeros una receta nueva, y eso que están preparadas y las fotos hechas y editadas. 

Falta escribir, y creo que eso es lo que me da más pereza, eso y que he estado liada con otras cosas. Las plantas también necesitan su tiempo y ser cuidadas.

 Y el huerto. Que se le ocurre dar todos los productos al mismo tiempo y hay que preparar conservas. 

Y aún hay otra cosa más, no se vosotras, pero yo que soy súper organizada, todo esto que estamos viviendo me tiene un tanto caótica, doy muchas vueltas, pierdo mucho el tiempo y no me centro.






Con todo esto, que pasa? Que la primera receta que estaba en la bandeja de salida era una ensalada muy veraniega. 

Pero a mí me pierden igual en invierno que en verano. Además, como primer plato de un segundo contundente o como acompañamiento de una carne o pescado va genial. Y teniendo en cuenta, que frío, lo que se dice frío, no hace, pues vamos ya con la receta.


INGREDIENTES





Dos remolachas pequeñas cocidas (pueden ser crudas y cocerlas vosotros, o comprar de las que vienen ya cocidas envasadas al vacío) 

Una cebolla roja pequeña (media, si es muy grande) 

Una manzana verde. A mí me gusta la Granny Smith, que es ácida y crujiente. 

Un yogurt natural tipo griego

Una cucharada bien colmada (unos 40 grs) de queso de untar (tipo Philadelphia)

Una cucharada de hierbas aromáticas picadas. De lo que tengáis a mano ( hierbabuena, menta, albahaca)

Aceite de oliva virgen extra, sal y unas gotas de limón. 


ELABORACIÓN





Primero cortamos la cebolla en aros muy finos y la metemos en un bol con agua helada, para que esté más suave y crujiente.

• Si compramos la remolacha cruda la cocemos en agua hasta que esté tierna. Dejamos enfriar del todo (la podemos cocer el día antes), las pelamos y cortamos en rodajas. Si las compramos ya cocidas, suelen venir peladas, las escurrimos de su líquido y las cortamos de la misma manera.

 Lavamos la manzana y sin pelar la partimos a la mitad, y después en cuartos. Le quitamos el corazón y hacemos láminas muy finitas. Si tenemos una mandolina mejor.  La rociamos con un poco de jugo de limón para que no se oscurezca. 

En un bol ponemos el yogurt y el queso. Batimos hasta tener una mezcla homogénea. Añadimos la sal, unas gotas de zumo de limón, el aceite y las hierbas aromáticas. Mezclamos todo muy bien. 

En una ensaladera ponemos la cebolla escurrida, la remolacha, las láminas de manzana. Mezclamos. Incorporamos la salsa de yogurt y volvemos a mezclar todo bien. 

Ponemos unas hojitas de hierbabuena para adornar.




Que os parece? Y habéis visto que color tan bonito y apetecible? Pues espero que la hagáis y me contéis si os ha gustado. 


                                             🌿🌿🌿🌿🌿












domingo, 27 de septiembre de 2020

 SPANAKOPITA






Pues aquí estoy, de nuevo con un poco de retraso. Llevo más de veinte días sin publicar nada en el blog. En compensación os traigo una receta que os va a encantar. 

La SPANAKOPITA es de origen griego que significa Pastel de espinacas. 

Lleva pasta o masa filo que para quien ya la ha utilizado sabéis que es muy fácil de manejar y está riquísima. Para los que no, la única premisa a tener en cuenta es que es una pasta que se reseca enseguida, así que abriremos el paquete justo cuando vayamos a prepararlo. 

La pasta filo se utiliza especialmente en la cocina de Oriente Medio y griega, en elaboraciones tanto dulces como saladas. 

Podéis encontrar esta receta en formato pastel para compartir o en porciones individuales, como entrante o aperitivo. Yo os voy a dejar las dos maneras que la hago. 





INGREDIENTES






600 grs de espinacas ya limpias y lavadas. 
150 grs de queso feta
60 grs de piñones
Una cebolla roja mediana
10 hojas de pasta filo ( aproximadamente un paquete)
sal, pimienta negra y nuez moscada
Un poco de mantequilla derretida para untar el molde y la masa.


ELABORACIÓN






En caso que compremos las espinacas en manojos, sin limpiar, será lo primero que hagamos, limpiarlas, lavar en varias aguas y trocear. Reservamos.
En una sartén ligeramente untada de aceite tostamos los piñones. Reservamos.
Cuando retiremos los piñones, agregamos un poco más de aceite y sofreímos la cebolla bien picada, a fuego lento, hasta que se caramelice con su propio jugo. Retiramos y mezclamos con los piñones. Reservamos.
En la misma sartén, despues de retirar la cebolla, salteamos las espinacas a fuego fuerte, hasta que consuman su propia agua. Cuando estén hechas las ponemos en un colador y dejamos escurrir bien y que se enfríen. 
Desmenuzamos el queso con los dedos
Batimos el huevo.
Cuando las espinacas estén frías, las estrujamos con las manos para sacar algo de agua que les pueda quedar. 
Mezclamos todos los ingredientes con el huevo, las espinacas, la cebolla, los piñones y el queso. Añadimos, sal, pimienta negra y nuez moscada. Revolvemos todo bien. 





 Precalentamos el horno a 180°calor arriba y abajo
Untamos un molde redondo, no hace falta que sea muy alto, con mantequilla y colocamos una hoja de masa filo.  Untamos esa hoja con más mantequilla, y ponemos sobre ella otra hoja pero que no quede un pico sobre el otro, si no, al lado (mirar las fotos y se ve bien). Seguimos igual hasta poner 8 hojas y siempre poniendo mantequilla entre hoja y hoja. 
Colocamos ahora la farsa de espinacas , repartimos bien y sobre ellas ponemos las otras dos hojas de masa filo. Untamos todas las esquinas de la pasta con mantequilla y las llevamos hacia el centro, pero sin aplastarlas, con un poco de volumen. Ni tienen que estar perfectas ni simétricas. Después de horneada os va a quedar genial.
 Llevamos al horno entre 40 o 50 minutos, hasta que esté dorado.
Os explico ahora como hacer las spanakopitas individuales. La cantidad de ingredientes es aproximadamente la misma.




Utilizamos unos moldes que puedan ir al horno,  tipo flaneras y las untamos con mantequilla.
Partimos cada hoja de masa filo en cuatro cuadrados . 
Colocamos las cuatro en el molde, untando de mantequilla cada una, antes de colocar la siguiente y desencontrandas las esquinas como en el pastel grande. 
Ponemos un par de cucharadas o tres(dependiendo del tamaño del molde) de la farsa de espinacas. Tapamos con otros dos cuadrados y al igual que en el pastel grande, llevamos los picos hacia el centro. Los untamos de mantequilla y llevamos al horno, precalentado, a 180° durante 20 minutos. 





CONSEJOS



A mí me gusta más comprar los manojos de verdura y limpiarla y prepararla yo, pero para ésta receta os recomiendo las bolsas de espinacas que vienen ya limpias y lavadas. Las que yo compro traen 300 grs cada bolsa. Así que necesitamos, para ésta receta, dos bolsas. 

Es muy importante que las espinacas estén bien escurridas y que estén frías, si no arruinariais la masa. Yo la mayoría de las veces preparo los piñones, la cebolla y las espinacas el día antes. Pongo las verduras en un colador en el frigo hasta el día siguiente y me aseguro que estén bien escurridas. 

En caso de no tener queso feta, podéis utilizar un ricota o cualquier otro queso fresco que no sea demasiado blando. Yo utilizo unas tarrinas de feta de Mercadona que traen algo más de los 150 grs. 

Si no tenéis cebolla roja podéis utilizar una cebolleta fresca. A mi me gusta la roja porqué es más suave que la blanca . 

Sé que los piñones son caros, pero en este pastel son imprescindibles. Es un puñadito de nada.  El precio de un par de cañas. Tampoco es tanto no? 

                Eso es todo. Espero que os guste y cualquier duda , podéis preguntar lo que necesitéis. 








 








martes, 1 de septiembre de 2020



        SARDINAS AL HORNO





Dicen los que entienden, que el mejor momento de la sardina son los meses que no tienen erre. De Mayo a Agosto. Pero en realidad siguen siendo de calidad hasta Octubre que las aguas superficiales aún son calidas. 

Las aguas templadas en superficie, propicia que haya más plancton y las sardinas se sobrealimenten acumulando esa grasa que las hace mas sabrosas y aromáticas. 

Esa grasa es OMEGA-3, cardiosaludable . 
Son ricas en yodo y magnesio. 
Tienen además vitaminas E, D, B6 y B12.





Como España es el tercer país europeo donde más pescado se consume, deduzco que habréis dado buena cuenta de sardinadas en la costa norte de este país o de espetos en las costas del Mediterráneo. Pero si aún os quedan ganas y no queréis atufar toda la casa con olor a sardinas a la brasa o parrilla, os traigo esta receta de sardinas al horno. 
Están buenísimas, las propiedades nutricionales son las mismas y no dejan toda la casa perfumada. Eso sí, tienen un poco más de trabajo para limpiarlas. 

Pero quién dijo miedo.

Delantal puesto y a cocinar.


INGREDIENTES





 Una docena de sardinas
El zumo de un limón
Pan rallado (dependerá de cómo sean de grande las sardinas) 
Sal, pimienta negra, un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Un poco de tomillo fresco o seco (opcional) 


PARA LA SALSA

Una mahonesa casera ( como tengáis costumbre de hacerla en casa)
Un manojo generoso de perejil. 



ELABORACIÓN






Lo primero será limpiar las sardinas.
Si podéis quitarle la piel a la sardina genial. Si son muy fresquitas se le quita fácilmente desde las agallas hacia abajo. Si no le quitáis la piel desescamarlas muy bien. Quitamos la cabeza, las aletas con unas tijeras, desviceramos, le quitamos la espina central y con un dedo las vamos abriendo en forma de libro y separamos los dos lomos. 





Ya limpias las colocamos en una fuente que no se monten unas encima de otras. Salpimentamos y las regamos con el zumo de limón. Que queden bien cubiertas. Si los limones son pequeños o tienen poco zumo, utilizar dos. Dejamos reposar 20 minutos.
 Mientras reposan las sardinas, hacéis la mahonesa casera como tengáis costumbre. Yo pongo en el vaso de la batidora, un huevo, sal, un chorro de vinagre, un diente de ajo pelado y un buen chorro generoso de aceite de oliva virgen extra. 
Bato sin mover el brazo de la batidora hasta que esté bien mezclado y después ya voy incorporando en hilo aceite de girasol sin dejar de batir y moviendo el brazo de la batidora de arriba-abajo.
Cuando esté la mahonesa, incorporamos el perejil partido con las manos, lavado y seco, y seguimos batiendo hasta tener una salsa homogénea. Reservar en el frigorífico.
Si utilizáis la mahonesa comprada, ponerla en el vaso de la batidora, incorporar el perejil y batir de la misma manera.








Precalentamos el horno a 180°. Untamos una fuente que pueda ir al horno con un poco de aceite. Escurrimos las sardinas del exceso de limón y las vamos colocando muy juntitas pero sin que se monten unas encima de otras. Las cubrimos con el pan rallado. Que queden cubiertas pero con una capa finita. Espolvoreamos tomillo por encima y un hilillo de aceite. Horneamos entre cinco y ocho minutos, dependiendo del tamaño de las sardinas y de vuestro horno.
Servimos con unos gajos de limón y la mahonesa de perejil. 







    Sencillas no? Pues aprovechemos lo poco que queda de temporada de sardinas

                                              🌱🌱🌱










sábado, 22 de agosto de 2020



        BREVAS ( O HIGOS) CON CREMA DE CAFÉ






Antes que acabe la temporada, aunque aún tenemos todo el mes de septiembre, vengo con un postre de fruta.

Todo el mundo hemos escuchado ese famoso refrán "de higos a brevas" para referirnos a algo que pasa de tarde en tarde. Lo que se tarda desde el higo a la breva, ( y nunca al contrario) de septiembre a mayo, aproximadamente.

En realidad el fruto de la higuera sería el higo; pero hay algunas, llamadas higueras bíferas, que tienen la capacidad de los higos que en septiembre ya no han madurado, quedarse en el árbol, aguantar todo el invierno parados y con los primeros calores de la primavera crecen y maduran dando lugar a las brevas. 




La breva es negra, más grande que los higos y tienen más agua y menos azúcar. A mí personalmente me gustan mucho. 

El higo es más pequeño, más dulce y hay diferentes variedades . Normalmente negros o verdes, aunque también hay higos blancos.  Eso en cuanto al exterior . Pero también el interior tiene un color diferente dependiendo la clase que sea. 

En cualquier caso es una fruta rica en carbohidratos, glucosa, vitamina A y C. Muy energética y ligeramente laxante. 

Este postre podéis hacerlo indistintamente con higos o brevas. Lleva también una crema de café. Pero ya no me enrollo más y empezamos  


INGREDIENTES





500 grs de brevas o higos (ver consejos)
1/2 litro de vino tinto
50 grs de azúcar
2 ramas de canela
1/2 litro de nata para montar, 35,1% de MG
30 grs de azúcar glas
2 cucharadas de café soluble
una cucharada de agua templada


ELABORACIÓN




Pelar las brevas o higos.
Poner el vino tinto en una cazuela junto con el azúcar y las ramas de canela. Remover hasta que se disuelva. Cuando empiece a hervir introducimos las brevas y mantenemos el fuego al mínimo durante diez minutos. Retiramos y dejamos enfriar dentro del vino. 
Mientras se enfrían, disolvemos el café en la cucharada de agua templada y reservamos.
Montamos la nata con el azúcar glas hasta que esté muy firme.
Añadimos a la nata el café ya frío y seguimos montando hasta que esté totalmente integrado.
Para montar el postre. Abrimos los higos al medio y los colocamos rodeando la parte interior de las copas con la parte del corte hacia afuera. Dependiendo del tamaño de las copas y de la fruta, entre 3 y 5 mitades.
Vertemos encima la crema de café y alisamos la superficie. Dejamos enfriar en la nevera, al menos tres horas antes de consumir. 
Antes de servir decoramos. Hoy he espolvoreado la mitad de la superficie con azúcar glas y la otra mitad con chocolate en polvo amargo y un grano de café. 

CONSEJOS




En este postre podéis utilizar brevas o higos que no estén demasiado maduras puesto que van a cocer en el vino. Si lo están dejarlas menos de los diez minutos. Los mios estaban muy maduros y me ha costado colocarlos sin destrozarlos
El peso de higos que he puesto es orientativo. Dependerá de que sean higos o brevas. De su tamaño y del tamaño de las copas o vasitos donde vayáis a emplatar. 
Como os he dicho en otras recetas que llevan vino. No se trata de usar un vino de veinte euros, pero tampoco uno de tetrabik. Que nos cargamos el plato.
La reducción de vino que os ha quedado, que #aquinosetiranada, lo ponéis en una jarra, añadís unas frutas, una casera y ya tenéis la sangría preparada. 
El tema de la nata también os lo he recalcado más veces en otras recetas de postre. Entre 35% de MG y 35,1% de MG hay mucha diferencia a la hora de aguantar bien. Ahora hay una nata con 38% de MG que es la ideal para este postre. No me gusta decir marcas, porque  a mí no me paga nadie, pero es La Asturiana la única que la tiene. Que yo sepa. 
Por último, si tenéis problemas con la cafeína, podéis utilizar el café descafeinado. 





     Y se acabó. Espero que os guste. Aprovechar para hacer el postre, que nos queda un mes para disfrutar de esta fruta. 

                                               🌱🌱🌱


viernes, 14 de agosto de 2020



       FRITTATA DE CALABACÍN







Estamos en verano. El mejor momento del calabacín . Y os traigo un plato típico de la cocina italiana, una frittata.


Se puede hacer con vegetales, con carne, etc. Lleva huevo, leche, nata, queso, y todo cuajado al horno.

La receta es de nuevo de Yotam Ottolenghi y que yo he adaptado un poco. Poniendo menos queso, por ejemplo.
Ya os he hablado de éste señor AQUÍ

Que contaros del calabacín.
Pertenece a la familia de las curcubitáceas. Originaria de América, especialmente México.
Yo recuerdo de pequeña, que en las tiendas y los huertos solo había calabacines de piel blanca. Conocí los de piel verde después.





A mí, personalmente, me gustan más los verdes. Son menos dulzones, tienen menos agua, y me gusta echarle la piel, de forma que le da un tono bonito al plato.

De sus propiedades deciros que el 95% de su composición es agua, por lo que tienen poquísimas calorías, de ahí que se utilicen mucho en dietas de adelgazamiento , especialmente en cremas. 
Mi plato de hoy, a pesar del calabacín, debo reconocer que no es para dietas extrictas.  Pero yo hace mucho que me olvidé de las dietas, creo que hay que comer de todo lo que te apetezca, pero en poquita cantidad. 

Contiene minerales, además de fósforo, potasio, magnesio y calcio. 

Vitaminas C, B3 y es rico en fibra. 

Y vamos ya con la receta

INGREDIENTES





500 grs de pan sin corteza (el que queráis, siempre que no sea de molde)
200 ml de leche entera
200 ml de nata de montar
2 dientes de ajo
6 huevos
una cucharadita de comino molido
50 grs de parmesano rallado
2 calabacines medianos (unos 430 grs aproximadamente)
25 grs de hojas de albahaca
Aceite de oliva, sal y pimienta.

ELABORACIÓN





En un cuenco ponemos el pan, la leche y la nata. Dejamos reposar media hora , hasta que el pan absorba todo el líquido. 
Precalentamos el horno a 180° 
En otro bol grande ponemos los huevos y los batimos ligeramente. Añadimos los ajos prensados ( si no tenemos prensaajos, majados en el mortero), el comino, sal, pimienta y 30 grs del parmesano.
Agregamos al batido el pan remojado junto con el líquido que no haya absorbido.
Lavamos bien los calabacines y sin pelarlos los rallamos, con un rallador grueso. Troceamos las hojas de albahaca.
Incorporamos a la mezcla el calabacín y la albahaca y mezclamos todo con delicadeza.
Ponemos una fuente refractaria en el horno para calentarla durante cinco minutos. La sacamos y untamos con aceite. 
Vertemos la mezcla en la fuente, alisamos la superficie y horneamos durante 20 minutos. 
A los veinte minutos espolvoreamos por encima de la frittata los 20 grs de parmesano restante y seguimos horneando otros 20 o 25 minutos, hasta que al pinchar en el centro con un cuchillo éste salga limpio y la superficie esté dorada. 
• Y ya a disfrutarla. 

CONSEJOS





A mi me gusta tibia, por lo que podéis hacerla (con estas temperaturas tan altas) un par de horas antes de llevarla a la mesa, incluso el día antes y después calentar unos minutos en el horno a 150°. 
Si la acompañamos con una ensalada de brotes o lechuga, tenemos un plato completo. 


                                         🌱🌱🌱🌱



viernes, 31 de julio de 2020



    ENSALADA DE GARBANZOS







Seguimos con altas temperaturas y solo apetece comer cosas fresquitas. Pero no por eso debemos dejar de comer legumbres.

Cuando yo era pequeña, aunque tuviéramos veranos tórridos como el de éste año se comía cocido. Se podía acompañar con un picadillo de tomate, o un gazpacho para refrescar, pero ni se planteaban preparar legumbres en formato ensaladas. 
Muchos años después mi madre, que se adaptaba a todo, sobretodo si de cocina se trataba, preparaba ricas ensaladas con garbanzos o judías. 

Yo hoy os dejo en un mismo post, dos recetas muy diferentes . Una clásica, y otra que será un homenaje. Os lo cuento más adelante. En contra de lo habitual, no os voy a poner ingredientes ni cantidades, porque es una ensalada muy versátil, que en realidad podéis poner lo que queráis o tengáis más a mano. 

Pero si os contaré cómo la hago. 





Siempre que pongo garbanzos de remojo, pongo al menos un kg. Después, los que no voy a gastar los congelo ya remojados, y otras veces los cuezo todos y congelo después de cocidos. 

Si vais mal de tiempo, siempre podéis utilizar un bote de garbanzos ya cocidos, aunque no sea lo más idóneo. Pero si lo hacéis, lavarlos muy bien, en varias aguas. 


ELABORACIÓN ( de la tradicional)

Utilizar entre 100 y 120 grs de garbanzos ( peso ya cocidos) por persona





Como base de la ensalada siempre les pongo un picadillo de tomate, pimiento verde, cebolla y pepino, todo crudo y picado muy pequeñito. (Sólo así ya están buenísimos).





Y a partir de aquí, ya es cuestión de poner lo que querais y aprovechar esas cositas que andan rodando por nevera o despensa a punto de estropearse.
Ésta de hoy lleva, precisamente, 
 - Dos palitos de cangrejo tristemente relegados en un rincón del congelador. ( Aunque no soy yo muy de estos sucedáneos)
 - Un aguacate , que le quedaban pocas horas para pasar de verde a negro
 - Un puñado de aceitunas verdes que habían sobrado de otra elaboración
 - Queso fresco (yo hoy tenía feta). Pero puede ser un queso de rulo de cabra, o unas bolitas de mozzarella.
 - Y en este caso un poco de bonito del que yo preparo en escabeche. Podéis poner un bonito o atún de lata. 






 PARA LA VINAGRETA

Una yema de huevo cocida
Aceite de albahaca 
Sal y vinagre
Medio cacito del agua de cocer los garbanzos

🌱 En un táper o frasco machacamos la yema con un tenedor . Añadimos sal, vinagre y aceite de albahaca, de forma generosa. Tapamos el frasco y agitamos bien. Vertemos la vinagreta sobre la ensalada, mezclamos bien y decoramos con una hojas de albahaca. 





🌱 Para hacer el aceite de albahaca, poner a hervir en un cazo un poco de agua y al lado un bol con agua con hielo. ( Este proceso es para que la albahaca no pierda su color).
Cuando empiece a hervir echar un puñado de hojas de albahaca en el agua, dejar treinta segundos y pasarlas rápidamente al bol con el agua fría. Retirar y envolver en papel de cocina para secar. 
Poner la albahaca ya sin exceso de agua en un vaso de la batidora, echar un vaso de aceite y triturar muy bien. Pasar después por un colador y envasar en una botella. Nos llegará para dos o tres ensaladas. 



ENSALADA DE GARBANZOS CON SANDÍA 






La segunda ensalada de hoy es un homenaje a mí madre, que ayer hizo ocho años que se fue, y a su santa paciencia para que mi hermana y yo  no murieramos de inanición (mi hermano aún era muy pequeño y no comía garbanzos), no tanto porque no nos gustara lo que se ponía en la mesa, si no , porque nunca teníamos hambre . Ahora daría algo por tener poco apetito como entonces. 

Imaginar un cocido con su carne, su morcilla, su tocino, y con 40° y pocas ganas de comer. Entonces ella partía sandía fresquita, quitando todas las pipas, a trocitos y la colocaba en un plato . Nos iba dando una cucharada de garbanzos, y decía, venga empujamos con un trocito de sandía. 
Y así nos comíamos el plato entero.
Recuerdo oír a alguien decirle que nos daba muchos caprichos y ella decía, que solo nos daba vida. 

A veces también nos "empujaba" con queso fresco , que eso nos gustaba mucho, o con aceitunas. 





Llevo tiempo dándole vueltas a este recuerdo y unir estos ingredientes. Tampoco era tan difícil, mezclar y punto. Pero  aunque a mí me gusten los sabores agridulces, a veces, no todo vale.  Eran cuestión de probar y ha dado resultado. Una ensalada fresquita y riquísima y estoy segura que a ella le gustaría. 


INGREDIENTES Y ELABORACIÓN






Garbanzos cocidos 
Queso fresco desmenuzado
Aceitunas negras sin hueso
Tomate picado ( como en la ensalada anterior) 
Bolitas de sandía sin pepitas, que he preparado con un sacabolas. 


🌱 Para aliñar, una vinagreta con aceite, sal, vinagre, un poquitín del agua de cocer los garbanzos,  y unas hojas de menta picaditas.

Os animo a probarla. 

                  
                                🌱🌱🌱🌱🌱